
El picaflor de Arica ha sido nuevamente registrado en la localidad de Chaca luego de más de una década sin avistamientos, lo que representa una señal alentadora para la biodiversidad y la conservación en la zona.En esta ocasión, se observó una hembra en la microreserva de Chaca, hecho que constituye un hito relevante. Este registro, realizado por funcionarios del SBAP, se suma a la reciente identificación de un macho y una hembra en la microreserva de Vítor, destacando la importancia de estos espacios protegidos para la supervivencia de esta especie endémica, catalogada en peligro crítico de extinción.A lo largo de los años, la población del picaflor de Arica ha sufrido una importante disminución, pasando de aproximadamente 1.500 individuos en 2003 a cerca de 400 en la actualidad. Entre las principales causas se encuentran la pérdida de hábitat, la fragmentación de los ecosistemas y el uso de pesticidas.Con el objetivo de revertir esta situación, la Red de Microreservas en los valles de Chaca, Vítor, Azapa y Puquios ha impulsado acciones de restauración ecológica, incluyendo la plantación de más de 4.500 árboles y arbustos, fundamentales para la alimentación y reproducción de la especie.Estas iniciativas forman parte del Plan RECOGE, el cual integra labores de monitoreo, restauración ecológica y trabajo territorial.Por su parte, el seremi de Medio Ambiente, Raúl Gil, destacó la relevancia del hallazgo, señalando que este avistamiento demuestra que las acciones de conservación están dando resultados. Asimismo, enfatizó que proteger al picaflor implica resguardar el patrimonio natural de la región de Arica y Parinacota y asegurar el futuro de un ecosistema único en el norte de Chile.
